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| Un cuento sobre el adiós |
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" Niña... ¿ qué tienes en tus manos que parece un corazón y posee el dulce color de un atardecer? "
" Es una rosa, poeta. Dicen que las rosas tan rojas como esta significan amor. ¿ Y es que el amor debe ser tan suave y tan ardiente como los pétalos y sus espinas?" " Sí, mi niña. El amor es tan bello como una rosa pero debes tener cuidado para no herirte con sus espinas... " " Poeta ¿ por qué las rosas que son tan bellas, que son tan hermosas, tienen espinas aún en sus hojas?" " Todo lo que es bello es codiciado y es también maltratado. Una espina es el fusil de una rosa, es el techo de un mendigo, la cuna de un huérfano... " "¿ Un fusil que no mata, que sólo hiere?" " Pero cada herida significa una muerte pequeñita. Fíjate: cuando tu arrancas un pétalo a la rosa, le causas una herida y ya la rosa ha dejado de vivir un poquito. Cuando ya le has arrancado todos los pétalos, es rosa está muerta. Ya es una rosa vacía de pétalos. Sólo le quedan las espinas... " " Así, poeta, debe ser el amor: cada herida, cada desengaño mata un poquito el amor." La niña calló y el poeta se extasió en el mar. La gaviota pescó una langosta y se elevó libre y satisfecha por los aires... " Entonces, poeta, cuando tu amor se acabe, no me digas adiós: dame una rosa vacía de pétalos... "
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Al pobre Narciso lo ponen en un lugar sin espejos, sin agua, sin posibilidad alguna donde reflejarse; así le salvan la vida, lo destinan a la fealdad de la vejez y a una historia mediocre.
A Teseo lo encierran en el laberinto donde aguarda rabioso Minotauro y no le permiten ningún ovillo de hilo. Está condenado a muerte. Ariadna tendrá que conformarse con otro héroe menos espectacular. A Penélope le impiden tejer y, consecuentemente, destejer. Ya sin terapia y sobre todo sin Ulises, quien la engaña con Circe, se desquicia y tiene que consultar a Freud. * Publicado en Todo el amor II. Nueva Imagen, 2002. p. 224.
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